Feministas por la igualdad, ¿Soy igual o necesito ventajas para serlo?

 

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¿Soy igual o necesito ventajas para serlo?

Este artículo lo escribo a raíz de releer esta noticia que se publicó en septiembre de 2011, donde un Juez detecta una flagrante denuncia falsa por maltrato y al querer imputar a la delincuente, la fiscalía se posiciona en los postulados de género e intenta impedir que se persiga, de oficio como debe ser, el delito de falsa denuncia cometido por una mujer.

http://www.publico.es/espana/395371/un-juez-acusa-a-la-fiscalia-de-actuar-como-hitler-y-stalin

En España se estén realizando barbaridades pro supuesta igualdad, vulnerando derechos fundamentales, expoliando, fomentando odio y dejando a niños en indefensión por intereses espurios, por estómagos agradecidos, y por miedo a perder su silla al ser “políticamente incorrectos”... ¡¡¡y no nos dicen nada en los medios de comunicación!!! ¿Por qué? Porque alrededor de todo esto existe un gran negocio de miles de millones. “Género” y “número”, según todos aprendimos en gramática, son inseparables.

Además nos venden como que esto es lo que ha de ser. Con los comportamientos que tenemos que realizar como nuestros. Nos lo pintan como un problemón social, una necesidad imperiosa. Los parados, la familia, los niños, los ancianos, los descastados sociales… ninguno de ellos merecen mayor atención ni alarma social. Sólo hemos de tener en cuenta que las mujeres “lo valemos”, nuestras vidas valen más y por eso nos cuidan con la “discriminación positiva”. Que nos permite, por ser mujeres, prebendas como:

  • Incentivo a las empresas por contratarme a mí en lugar de a otro candidato masculino en igualdad de currículum o capacidad, y quizá más necesidades a nivel familiar. A mí no me parece justo, pero así es. Al igual que se incentiva la contratación de discapacitados, se incentiva la de las mujeres de este país, al parecer, tenemos menos capacidades, o más pegas físicas o psicológicas… Pero si yo lo valía, entonces, ¿para qué quiero ventajas? Yo no las necesito, y si fuera víctima de esta discriminación salarial o laboral, lo denunciaría con pruebas contundentes y hasta las últimas consecuencias. Y animo a quien las sufra que lo haga, tiene todo mi apoyo.

  • Custodias exclusivas. ¡¡¡Hombre claro!!! Por algo damos nosotras a luz, los niños para la que los parió, ¡¡¡ más!!!… pero sin embargo RECLAMAMOS compartir las responsabilidades dentro de la familia. Que tanto el padre como la madre participen de la educación, cuidado y responsabilidad para con los niños… eso sí, antes de la separación. Luego viene “el de la custodia” y ya no tenemos que RECLAMAR nada de eso, sólo el piso y la pensión, porque la custodia ya viene por defecto, porque soy mujer. “Porque yo lo valgo”. No importa que yo tenga algún que otro problemilla, como no saber lo suficiente para ganarme la vida por mí misma. Ya estrujarán el bolsillo del otro a cambio de unas pocas “VISITAS”.

  • Leyes para nosotras solitas, exclusivas, como CHANEL. Y que además con un chasquido de dedos y un “relato creíble” nos permiten hacérselo pasar mal al que RECLAMÁBAMOS su responsabilidad. Y que si además, no ha cumplido con MIS ESPECTATIVAS de marido y padre perfecto, ese que viene en los manuales del Cosmopolitan, ese que me hace sentir siempre acompañada y comprendida, ese que adivina a priori y nada más verme, lo que deseo. Por algo “lo valgo”, y si no es así, es que me maltrata psicológicamente hablando. Eso nos permite denunciarlo tan sólo con decir que me ha mandado a la mierda y que no le gusta como cocino (cuando lo hago), y que dice que lo que he dicho es una tontería,  que dice que plancha mejor que yo (aunque sea verdad), y que en una discusión me ha dicho que me voy a enterar y me ha llamado inútil. Una noche de calabozo como mínimo y el fichaje de la comisaría y formar parte de una lista oficial de “maltratadores” no se lo quita ni San Pedro. “Te lo tienes merecido por no valorar la “joya” que tienes en casa”. Total, si reconoce que no me ha tratado como “debería haberlo hecho”, sólo le caerá una multa o un tiempecito de trabajos para la sociedad. Ya lo sabe para otra vez (la siguiente vez será cárcel, al tener antecedentes penales por la anterior denuncia, pero eso la mayoría ni lo sabe cuando da su conformidad, es otra de las ventajas del porque yo lo valgo). Si  además me ha puesto los cuernos, y/o quiere dejarme, y/o tiene dinero, entonces me dan la oportunidad de vengarme, de convertir en un infierno a ese señor al que antes pedía RESPONSABILIDAD. Todo ello sin necesidad de testigos. Además la ley me provee de todo un plantel de medios a mi favor. El abogado que yo elija sin pagarlo, ventajas en el trabajo o un trabajo que me buscan si es que yo quiero mover un dedo para ganarme la vida, una ayudita a fondo perdido, vacaciones gratuitas y acceso a una vivienda en condiciones fantásticas si no era en propiedad la que habitaba anteriormente (porque si lo es, entonces me adjudicarán a mi su uso y disfrute). Recordemos que yo soy igual que cualquier otro mortal, pero la ley, como mi naturaleza vale más, me da esa oportunidad.

  • Juzgados especiales, como la naturaleza de la mujer, por sobre todas las cosas, es tannnnn especial, se nos hacen también exclusividades en este sentido. Juzgados donde jueces, fiscales y abogados estén preparados en cuestiones que mi “género” tan especial se merece. Cienes y cienes de libros han tenido que leer para entender que soy IGUAL pero especial. Juzgados donde sólo nosotras podamos denunciar a hombres. Esos a los que buscamos y les pedimos la RESPONSABILIDAD y que luego son aborrecibles y merecedores de toda nuestra “justicia”…. ”¿¿¿y vosotros me preguntáis si soy una maltratada??? "Eso lo dirá un juzgado” (frase de una denunciante muy conocida por mí cuando le preguntaban sus amigos si ella era, de verdad, una maltratada). Y para eso nos ponen los juzgados, para que ellos nos digan si somos o no maltratadas (porque muchas veces necesitamos abogados, asesores y manuales para contestarnos esa pregunta, nos sacan sus test y oye, en 10 minutos ya sabe si soy o no una maltratada, eso me facilita mucho las cosas, ya que mi propio yo me engaña). Y claro necesitamos de un papelito con poderes mágicos que mantenga a ese señor de tan mala leche y tan irresponsable, ese al que tengo tanto miedo, a una distancia suficiente. La tranquilidad que me da eso, quién sabe qué me podría hacer si ese papelito se rompe. Esos juzgados nos dan esos “repelentes” en forma de orden de alejamiento que nos permitirá recuperar nuestra vida (tienen poderes mágicos y me cubrirán con círculo protector, como en La guerra de las galaxias). Hay otros tipos de juzgados exclusivos en cuanto a personas se refiere, militares (pero aquí se juzga a hombres y mujeres), de menores (aquí se necesita especialidad porque no se tiene “entidad legal” ni responsabilidad suficiente hasta la mayoría de edad), pero, ¿¿¿un juzgado para hombres???, da igual la raza, la edad (si es mayor de edad). Eso sólo nos lo merecemos las mujeres.
  • Un número de teléfono para nosotras solas, también exclusivo, como CHANEL, y anunciado a bombo y platillo por todos los medios de comunicación. Tengo preferencia, por algo soy mujer, más que los ancianos o los niños. Ya sabéis, soy igual, pero¡¡¡ tan especial!!!.

Vuelvo a la noticia, que se me “va la pinza” pensando en lo igual que me siento gracias a todas estas cosas “porque yo lo valgo”.

De este Juez dijeron barbaridades, se apellida Piñar, y ya nos hacemos una idea a que calificativos le dieron. De Francisco Serrano, JUEZ de Familia que además fue el primero que protegió a una mujer con una orden de alejamiento, mucho antes de que funcionaran como “repelentes” bajo la ley de violencia de género. Que ha sido galardonado como adalid de la protección de mujeres. De María Sanahuja, mujer con el oficio de Juez, separada, con hijos y autosuficiente. De mí, que también me gano la vida sin necesidad de exprimir a nadie, también currante y separada con hijos. Lo dicen de todo aquel que vea diferente punto de vista, que se atreva a poner en duda sus dogmas, esos que me dan a mí, mujer, la mágica condición de ser IGUAL que cualquier persona, tan capaz y tan independiente. Pero que para ello necesito de la ayuda del Estado, los juzgados, los empresarios y toda la sociedad en general.